Aventuras y cometas en Colombia

En un viaje de trabajo a Colombia escondí, como siempre, unas cometas pequeñas en la maleta. En los 10 dias que pase en el país, sólo saqué una tarde y una mañana para pasear, pero al final se dio la combinación de sitio, tiempo, ganas y cometas y pude volar un rato la estupenda y relajante I’ll be back de Horvath. En Bucaramanga visité el espectacular cañón del Chicamocha, con fuertes desniveles y contrastes entre la vegetación tropical que uno atraviesa y los áridos matorrales con cactus que pueblan el cañón. En Bogotá nos escapamos a la laguna de Guatavita, donde la leyenda de El Dorado se fragüó con las ofrendas en oro que los indígenas y sus caciques echaban al fondo de las aguas esmeralda. Una vez la tormenta escampó, ya en el pueblo, la pequeña cometa blanca salió de su funda…

Mi primer vuelo de cometas con el brazo libre ya de su escayola (eso si, con la piel echa polvo y los tendones rígidos…)

 

 

 

 

 

 

 

 

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