Correr solo por la montaña

Unir el esfuerzo físico de correr con el placer y la emoción de recorrer montañas y subir cimas es una auténtica gozada. No es nada sorprendente que la carrera de montaña o el trail running se haya puesto tan de moda en los últimos años. Si algo tiene de bueno el entrenamiento para poder correr por la montaña con ciertas garantías es que debe ser completo. No basta con tener una buena base aeróbica (o cardio), es decir, resistencia. Hay que sumar fuerza en músculos clave (cuádriceps, gemelos, glúteos y todo el core). Y también equilibrio, coordinación, agilidad… Nunca estás lo suficientemente entrenado porque siempre hay algo que necesita atención cuando hay tantos frentes abiertos. Y eso es, unido al deleite del paisaje, lo que hace tan atractivo correr por las montañas.

 

Un paso más, un desafío superior, es correr solo por desniveles y montañas. Es estimulante y divertido correr acompañado, pero correr solo tiene un punto de respeto y aventura, y supone una gran oportunidad para conocerse mejor, para sondear los límites, para rumiar ideas y para pensar en grande aprovechando el subidón doble: el que produce el esfuerzo y el que conlleva hacer cumbre. Extremando precauciones, correr solo en la montaña y sobre todo descubrir rutas, paisajes y cimas sin mas compañía que el viento en la cara es una de las mejores y mas intensas experiencias que uno puede disfrutar.

 

En los últimos años he tenido la fortuna de poder correr por montañas en diversos continentes. Todo empezó con mi primera aventura en los Andes chilenos. Con poca experiencia, fui muy ligero de ropa, agua y geles, y escasa información geográfica que me obligó a improvisar la segunda parte de la ruta cuando aparecieron unas paredes que no se veian en Google Maps… Acabó bien la historia, pero corrí riesgos que me propuse no volver a correr yendo solo. Aquí se ve aquella primera carrera en solitario:

https://www.youtube.com/watch?v=riotCYKalUM&t=114s

 

 

 

Años mas tarde, aprovechando una estancia larga de trabajo en el Jardín Botánico de Rio de Janeiro, corri por la famosa senda entre Teresopolis y Petropolis. Un clásico del sederismo brasileño que, ligero de ropa se puede hacer en un dia corto. Preciosos paisajes y fuertes desniveles:

 

https://www.youtube.com/watch?v=vH9jWy6VRbs&t=360s

 

También durante un viaje de trabajo, en esta ocasión al Instituto Cervantes de Tetuán, pude escaparme y disfrutar de la naturaleza solitaria y salvaje de las montañas del Rift, en el norte de Africa:

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=Ix7ZdJroDDY

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