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24 h propulsado por el viento: crónica del record

Posted in 24 h propulsado por el viento, Mountain & Buggy, Power kites with tags , , , , , , on 1 agosto, 2012 by kitesandwind

Crónica del record

Dos semanas después de mi primera experiencia de estar 24 horas ininterrumpidas sobre la tabla del mountainboard impulsado por cometas, el viento de noreste se instala en la comarca burgalesa de Juarros, soplando sobre la campa de Zalduendo . Las previsiones van cambiando, pero todas apuntan a un viento mantenido y poco racheado de entre 15 y 25 kilómetros por hora.  La tentación es muy fuerte. Si la vez anterior el viento aflojó de noche y desapareció en la segunda jornada, en esta ocasión parecía que si algo podía fallar no sería el viento. Reviso mi agenda, consulto a la almohada, a la familia y a los amigos y marco en mi calendario el fin de semana 21-22 de Julio para volver a intentarlo, para estar otra vez 24 horas sobre el mountainboard y sobrepasar mi barrera personal de 135 kilómetros con el ánimo de rebasar también la barrera de los 240 kilómetros que estableciera el neozelandés Dave Plummet.

Toca repasar bien todo el material y evitar los fallos de la vez anterior. Me propongo cambiar de estrategia: en lugar de arrancar por la tarde para encarar la noche no muy cansado, decido arrancar a media mañana para intentar hacer cuantos mas kilómetros mejor antes de que oscurezca del todo. La idea era hacer la mitad de los kilómetros en las primeras ocho horas y así tener margen para hacer la otra mitad en dos tandas de ocho horas cada una. Eso permitiría sobrepasar  los 240 kilómetros  aunque el viento afloje de noche y aunque el cansancio del segundo día me obligue a rodar mas despacio.  Hablo con Carlos Cavia (Proki) quien tras su experiencia de 24 horas con buggy el año pasado me anima a intentarlo. Juan Romero, el irrepetible “Bokeron”,  juez oficial de la Asociación Española de Kite Buggy (AEKB), no sólo puede sino que además quiere dedicar ese fin de semana al viento y acompañarme y a la vez servir de testigo. La fecha, por tanto, se confirma: 21-22 de Julio de 2012. Cuando apenas faltan unos días mi hija Alba me pregunta si puede venir… ¡Pues claro que si! Con sus catorce años es una perfecta compañía y rueda ya en su mountainboard con soltura. Todo apunta en la mejor de las direcciones. Los nervios están equilibrados con la ilusión. Continúo haciendo ejercicio todas las mañanas: antes de que el calor sea insufrible recorro el carril bici de mi ciudad con el monopatín bombeando y carveando con fuerza, forzando la flexión y extensión de las piernas y la rotación de todo el cuerpo. Como una dieta enriquecida en proteínas y el día de antes me paso a los carbohidratos.

Llega el Sábado 21. Me despierto a las 7. Termino de subir cosas al coche, al que le he quitado los asientos traseros para usarlo de almacén y vivienda. Me hago un gran desayuno, un batido de leche gigante con todo tipo de ingredientes (cacao, polen, soja, semillas de lino, cereales, plátano…) y despierto a Alba. Nos subimos al coche, nos esperan dos horas y media de viaje que pasan rápido viendo el campo amanecer y escuchando buena música. Llegamos a Zalduendo a las once. Juan acababa de llegar. Tras saludos y bromas comenzamos a montar el campamento. Dos tiendas ligeras, una de ellas alta para alojar una mesa que serviría para las comidas y para hacer las anotaciones de los tiempos y trabajar con documentos, cámaras de fotos y vídeo, herramientas, luces, baterías y demás.

Me como un plátano, me bebo un zumo y arranco con el mountainboard mas estable (Trampa largo, 35º, ejes de muelles) y la cometa mediana (Ozone Access de 6 metros) porque el viento esta fuertecillo (mas de 30 kilómetros por hora). Son las 12:35. Los primeros kilómetros avanzan rápido, pronto llego a los 40. Con el calor, el viento afloja y decido pasar a una cometa mas grande (Ozone Frenzy de 9 metros), pero no aguanto mucho con ella ya que hay rachas fuertes de mas de 35 km/h. Decido bajar de talla de cometa para no estar tan pendiente y cansarme tanto. Vuelvo a la Access de 6 metros.  La velocidad apenas baja de 20 km/h a 18 km/h de media pero gano mucho en comodidad.

Son las cuatro de la tarde, el sol aprieta, la campa brilla en amarillo y llevo 57 kilómetros. Alba prepara la cometa (Ozone IMP Trainer de 2.5 metros), se pone las protecciones y comienza a rodar ante la atenta mirada de Juan, que ahora tiene dos cometas y dos pilotos que atender.  Es una delicia tener compañía y cruzarme en los largos con Alba. Horas mas tarde me confesaría que le deba vergüenza escuchar que su padre cantaba (seguramente mal) mientras rodaba y que según soplara el viento se oía muchísimo. Yo no me había dado cuenta de que cantaba. De hecho, voy tan entretenido rodando y controlando la cometa que el tiempo y los kilómetros van pasando sin sentir. Traje mi reproductor de MP3 por si me entraba el aburrimiento o necesitaba motivación para seguir pero no llegaría a usarlo nunca. Cometas, viento y patín es todo lo que necesito. Y algún sorbo de agua. Con el calor me fuerzo a beber con frecuencia del camel bag. Estaba esperando los dolores que en la primera prueba fueron viniendo en tobillos y rodillas por las vibraciones, pero apenas aparecieron hacia el final. Todo marcha.

Primer error. Las ruedas nuevas iban sin líquido anti pinchazos (lo olvidé completamente) y pincho. Juan y Alba me ayudan rápidamente. Empleamos un spray con líquido anti pinchazos y en pocos minutos estoy rodando otra vez. Pero el invento no funciona bien y la rueda pierde presión al poco rato. Paro y cambio la rueda por una de repuesto. Sigo rodando un buen rato. De repente, al hacer un giro para cambiar de sentido me veo en el suelo. La caída totalmente imprevista me genera un buen raspón en la rodilla (las rodilleras tras tantas horas no estaban bien en su sitio) y, lo que sería mas grave, una torcedura de la muñeca izquierda. Una radiografía mostraría que hubo fisura del radio además de esguince. La caída se debió a otro pinchazo, la rueda floja se clavó al hacer la curva. Juan y Alba me hacen una sencilla venda en la muñeca. Cambio de patín al darme cuenta de que ninguna de las ruedas de este lleva liquido anti pinchazos. Son las seis de la tarde y llevo 70 kilómetros.  Aprovecho la parada para comer un bocadillo.

Para mi sorpresa comienza a llegar gente a la campa. Algunos me saludan. Pienso si no serán algunos compañeros del mundo de las cometas que hayan sabido del intento por facebook o por los foros. Descarto la idea al ver que se traen algunas sillas y comienzan a organizar un partido de futbol.  Luego sabríamos que se  celebraban las fiestas de hermanamiento con el pueblo  casi homónimo de Zalduondo  en Alava. Resulta divertido comprobar que el público esta mas pendiente de mis evoluciones con la cometa que de las carreras de los futbolistas. El partido reúne en realidad a una mezcla variopinta de niños y adultos y el balón pasa mas tiempo fuera que dentro del campo.

Juan monta su buggy ligero de freestyle y sale a rodar. Me adelanta una y otra vez a gran velocidad. Alba se entretiene filmándolo cuando va a dos ruedas y cuando da vistosos saltos y derrapes. Juan lleva su cámara y aprovecha para filmarme cuando pasamos cerca el uno del otro. En una de las ocasiones, cuando intentaba tomar un plano mío descuida la cometa, vuelca y es arrastrado varios metros por una cometa sin control. Alba y yo corremos a ayudarle. Se hizo daño en el hombro sano. Pero no se queja, mas bien al contrario, le quita importancia. Mas tarde compartiríamos ibuprofeno pues ambos teníamos muñeca  (yo) y hombro (él) bastante inflamados y dolientes. Vaya tarde mas accidentada. Sigo rodando, el viento se mantiene y bajan las rachas. A las siete y media llevo 103 kilómetros.

A la caída  de la tarde vienen Carlos (Proki) y Elena. Paro a saludar y comentar como van las cosas. Recibo consejos y ayuda para cambiarme de ropa (empieza abajar la temperatura). Mientras aprovecho las dos últimas horas de luz, Carlos se pone con Alba y Juan a ver los cacharros que tenia para la navegación nocturna. Repasan las pilas, ponen baterías a los dispositivos leds y dejan todo listo para instalarlos. Mas tarde vendría también  Alberto y el mismísimo teniente alcalde de Zalduendo, quien se interesa por el intento de record en el que estaba embarcado. Para cuando ya no hay luz. Esta vez no se puede contar con la luna. Hacia las diez de la noche llevo 150 kilómetros.  Voy bien, me estoy ajustando al plan previsto y el cuerpo aguanta. Estoy muy animado.

La pausa la aprovechamos para instalar las luces, los leds y los reflectantes a lo largo de la ruta principal, trazando una línea de referencia de unos 500 metros con luces cada 100-150 metros. Ponemos algunas cintas reflectantes y leds en obstáculos, zonas peligrosas a evitar y en los marcos de las porterías. Me como rápidamente la pasta que Juan había preparado y retomo la marcha. El viento ha bajado un poco de intensidad pero sigue por encima de los 15 km/h. Durante un rato esta cambiante de dirección lo cual me obliga a buscar rumbos nuevos. Esto no es fácil en la oscuridad y no hay luces ni cintas reflectantes en todos los sitios. Pierdo bastante velocidad y me veo durante mas de una hora haciendo tramos muy cortos de apenas 300 metros. Alba se mete en el saco y dormirá hasta bien entrada la mañana. Juan me observa ir y venir en la oscuridad con mi potente luz frontal sobre el casco. Hacia las dos de la madrugada la oscuridad es total, pienso que han apagado las luces y tardo unos minutos en darme cuenta que es mi frontal el que se ha quedado sin baterías. Las cambio y sigo. Un zorro, al que primero le veo los ojos brillar en la distancia, me acompaña durante largo rato, seguro que sorprendido de ver actividad a esas horas. Acuso el cansancio del dia. Las piernas flojean. Me he bebido varias coca colas, sueño no tengo, pero el frio de la noche y la debilidad empiezan a hacer mella. Hacia las cuatro de la madrugada decido parar. Las piernas no responden bien, apenas puedo flexionarlas sin que tiemblen y creo que puedo tener una caída si surge algún imprevisto o ante alguna racha de viento.  El silencio y la oscuridad completa solo son alterados por el viento, que sigue soplando de noreste a unos 15 km/h. Llevo 202 kilómetros he recorrido mas de 50 de noche y me pongo a descansar con dos dudas: ¿se recuperaran las piernas? ¿seguirá soplando el viento durante la mañana del domingo?

Me pongo en movimiento a las seis de la mañana, aun oscuro pero comenzando a clarear. Los coches y las cometas están cubiertos de rocío. Las piernas están cansadas pero se han recuperado bastante en esta hora y media envueltas en el saco de dormir. El termómetro marca 8 grados y el viento sigue soplando. Tomo un buen desayuno. Juan tiene ojos de sueño y murmura un saludo.  Salgo con la cometa grande. En el primer largo un búho cruza por encima de mí buscando algun lugar donde esconderse durante el dia que empieza. A las 7:45 llevo 213 kilómetros.

El sol se abre paso entre la bruma y las nubes finas y altas. El pastor no madruga. Se ve que estuvo en las fiestas de anoche. De hecho hasta pasadas las 10 no saca las ovejas a su paseo diario.  Segundo error. Con el cansancio acumulado y la emoción de ir sumando kilómetros y kilómetros olvido ponerme protección solar en la cara y en los labios. Necesitaría diez días para que se curaran las grietas en los labios, y la nariz y los pómulos estuvieron enrojecidos bastante tiempo a pesar de tener ya cierto moreno.  El cansancio se nota hasta en la concentración y en los pensamientos.

A las 9:50 de la mañana del domingo un momento memorable: el paso de los 240 km. La distancia de referencia en la especialidad de mountainboard establecida por Dave Plummet hace unos años en una playa de Nueva Zelanda. El momento merece paladearlo. Alba sale de la tienda y con Juan tomamos unas fotos y nos reimos un rato. Estoy francamente cansado, pero el dia es luminoso, y todos los kilómetros que haga a partir de ahora sumarian sobre el record. Me pongo con la cometa pequeña. Aunque el viento permitiría de sobra ir con la grande (de hecho  hay momentos en los que baja a menos de 10 km/h, un poco cambiante de intensidad y dirección, de norte, este y noreste), no me fío de mis reflejos y no tengo mucha fuerza para pelearme con la cometa. Ya no puedo flexionar las piernas. Habrá momentos en los que ruede tan despacio que una persona andando podría adelantarme.  Pero sigo. Y sigo. Y sigo. No se si canto, pero me entretengo viendo la hierba seca, las piedras del camino, los robles y las montañas.  Y sigo. A las 11:15 hago 260 kilómetros. A veces me ronda la idea de parar. Pero me convenzo de seguir hasta que sean las 12:35  y las 24 horas me pillen rodando. A la hora exacta, Juan y Alba acuden con un cartel para anunciar el fin.

Lo había logrado. Feliz, lo celebro con Alba y Juan. Había hecho un total de 272,5 kilómetros repartidos en 801 tramos (¡801 cambios de sentido!) de 340 metros de largo en promedio (el mas largo de 660, el mas corto de 120 m) y había alcanzado la velocidad máxima de 41,4 km/h.  Alberto del grupo de Star al kite de Chozas llega por la campa y se alegra del logro. Iría recibiendo llamadas y mensajes de felicitación de mucha gente, los amigos de Viento Norte, Jesus, Alberto, Rocío, Fernando, mis hermanos (Enrique y Marc), mis amigos Luis (Telémaco) y Lázaro, y cuando Carlos colgó la noticia en la web el aluvión sería imparable Milo, Jesus, Grefu, Rincito, Jon, Ruben, Humbert, Jose,  y por supuesto Luismi (Dummy) y Lorie… y tantos otros! ¡ Que bueno compartirlo con tanta gente! Ojala, como decía Carlos, el veneno de este desafío le enganche a más gente y veamos nuevos intentos pronto.

La cosa terminó disfrutando de unas chuletillas de cordero en Casa Brigante (Lerma)  y una hora de relax en el SPA del Hotel Ceres (mil gracias Bea, te debo una!)… después una siestecilla reparadora para poder hacer en condiciones razonables los 240 kilómetros en coche hasta Madrid. Llegué a casa sobre las 8 de la tarde, pero desde las 2, cuando la adrenalina empezó a desaparecer de la sangre,  estaba en estado de zombi viviente. Me quedaría dormido antes de la cena, durante la cena y después de la cena. Al dia siguiente intenté ir a trabajar. Quise  levantarme a la 7. Imposible. A las 8, imposible. A las 9 llego hasta el espejo del baño pero me mareo al afeitarme y me tumbo un rato más en la cama. Las piernas duelen, pero sobre todo no se pueden doblar, imposible bajar escalones.  La muñeca está muy hinchada. Descarto ir al trabajo y paso el día frente al ordenador, avanzando algunas cosas urgentes, y descargando cosas del coche. Tengo una ligera fiebre casi todo el día, pero en realidad el cuerpo responde bien (a la tarde ya tenia las piernas operativas aunque con agujetas) y me recuerda lo bien que lo hemos pasado, trayéndome imágenes de cometas, patines y kilómetros de campa seca una y otra vez, cada vez que se me cierran los ojos.

Como dicen los amigos del club Viento Norte “Zalduendo nunca defrauda”… Acabada la historia, repuesto del esfuerzo, recordando los detalles y mirando las fotos y videos me queda un increíble sabor de boca y, sobre todo, muchas ganas de repetirlo.

Algunos enlaces

http://www.aekb.es/record-del-mundo-de-distancia-recorrida-en-kite-mountainboard/

https://www.facebook.com/groups/vientonorte/permalink/441438292544008/

24 h Propulsado por el viento: el desafío del kitemountain

Posted in 24 h propulsado por el viento, Mountain & Buggy, Power kites, Tracción with tags , , , , , on 16 junio, 2012 by kitesandwind

Posiblemente de todas las modalidades en las que alguien es propulsado por el viento, la del kite mountainboard sea la mas dura fisicamente, siendo ademas aquella donde la velocidad máxima y el rendimiento en distancia son, en general, menores. El kitemountain está mas pensado para saltar, volar, hacer trucos que para recorrer grandes distancias. Semejante al kite snowboarding, tiene una mayor fricción con el suelo y un mayor riesgo de caidas dolorosas o incluso peligrosas que su especialidad hermana que se desarrolla sobre la nieve. Esta mayor dureza hace que los registros de distancia y velocidad en kitemountain sean mucho mas escasos; y es esa dureza la que me atrajo desde un principio para intentar aguantar 24 horas agarrado a una cometa y ver cuantos kilómetros soy capaz de recorrer. De momento he estado hasta un máximo de 9 horas sobre un mountainoard y he logrado casi 100 km, pero eso es muy diferente que estar 24 h, incluyendo la noche e incluyendo la acumulación de cansancio y tensión durante tanto tiempo…

A pesar de la dificultad extra de esta modalidad, algunos han hecho pruebas de resistencia. Tras consultar numerosas fuentes, bases de datos y foros nacionales e internacionales de cometas, kitesurf, kitebuggy, depower y tracción parece que sólo una persona ha realizado con testigos y de forma comprobable la prueba de 24 horas propulsado por el viento sobre un mountainboard. Esta persona es David Plumtree, tambien conocido como Plummet, un piloto de Nueva Zelanda a quien primero localicé a través de Popeye y su base de datos, y luego contacté directamente por email tras localizarle en Kiteforum.

Plummet logro recorrer 240 km en 24 horas en una zona costera de Nueva Zelanda, concretamente en moose land muriwai beach Auckland,  en condiciones de viento muy fuerte (35 nudos, con bastantes horas a mas de 45 nudos). Se acompañó de su amigo Peter Foulkes (Gannet), quien hizo una distancia similar en kite bike (un buggy de solo dos ruedas, es decir  un híbrido entre una bicicleta sin pedales y un buggy) y como me confesaría mas adelante, le sirvió de compañía y de estímulo para seguir en los momentos mas dificiles. Una tercera persona les ayudó con la logisitica y tomó imágenes de la gesta.

Plummet reconoce que las condiciones de viento fueron demasiado fuertes, y que iba pasado de cometa, lo cual le cansó mucho al principio. En total estuvo sólo unas 4 horas parado, en buena parte por la marea alta que hizo la navegación muy peligrosa, y navegó la mayor parte de la noche. Insiste en que preste atención a todos los detalles, desde la ropa, hasta la comida y, sobre todo la bebida (evitar la deshidratacion, beber aunque no se tenga sed, cuando la tienes, puede ser tarde). La cosa mas tonta puede marcar la diferencia de conseguir continuar o tener que parar… desde una ropa nueva o un calzado poco utilizado que genera rozaduras, hasta una cometa poco apropiada para el viento de cada momento pueden acabar con la aventura a las pocas horas.

Estamos intercambiando informacion técnica y estrategia y le estoy muy agradecido a Plummet  como a Carlos (Proki, quien lo hizo el año pasado en buggy), por compartir conmigo su experiencia y los detalles que ambos aprendieron en sus respectivas gestas de 24 horas… Ambos estan considerando superar sus propios registros y veremos si mi intento les da nueva motivación para superarse.

La gesta de Dave (Plummet) con el kite mountainboard y su amigo Pete con su kite bike en la costa de Nueva Zelanda se puede ver en este video:

[http://vimeo.com/30221132]

El desafío está servido…

24 horas propulsado por el viento: experiencias en nieve

Posted in 24 h propulsado por el viento with tags , , , , on 3 junio, 2012 by kitesandwind

Las superficies nevadas llaman la atención de los amantes del viento. La facilidad para deslizarse, las distancias a recorrer y los vientos generalmente fuertes que hay en zonas nevadas hacen de la propulsion a base de cometas o velas un autentico clásico en este tipo de zonas.

Esto le da sentido a la asociacion internacional de vela en hielo y nieve, la WISSA,

World Ice and Snow Sailing Association

Existen muchas travesias clásicas sobre nieve que son grandes pruebas de resistencia. Algunas de ellas implican cometas. Quiza de las mas espectaculares es Ragnarok en Hardangervidda, Noruega. Todos los años se juntan centenares de pilotos con sus eskies y tablas de snow para esta dura prueba en la meseta de montaña mas alta de Europa, dodne la nieve y el viento se asocian de forma muy especial. Tras varias etapas selectivas de 20-30 km en las que se van seleccionando a los mejores pilotos, da comienzo la auténtica prueba: 100 km a travez de glaciares y laderas infinitas. La carrera dura unas tres horas en la que los pilotos deben ascender pendientes fuertes y pasar junto a acantilados que no perdonan ningun fallo. Las imágenes son tan bellas como impresionantes.

Se pueden ver en el resumen que hace Red Bull, sponsor oficial de la prueba. Existen bastantes videos que dan una buena impresión  de la dura prueba.

El nombre “Ragnarok” viene de la mitología nordica, y alude a una batalla entre dioses buenos y malos donde solo los heroes de la batalla sobreviven. Del mismo modo, solo los mejores entre los mejores pilotos sobreviven a una prueba en la que no puedes parar, cambiar de cometa ni dudar en la ruta. Aquellos pilotos con mas habilidad en freestyle tiene ventaja debido a sus mejores posibilidades de sortear la variedad de obstáculos imprevistos que surgen o que conviene pasar para acortar el recorrido. El evento tiene lugar a mediados de Abril en Haugastol, entrada al auténtico “El Dorado” del snowkite: Hardangervidda.

¿Y que hay mas alla de los 100 km (63 millas)  de Ragnarok? Pues una variedad de pruebas y registros con menos impacto y mucha menor cobertura por los medios, y por tanto mas dificil de rastrear. En la web Stormboarding (literalmente, navegando la tomenta) se recopilan desde 2005 los registros de velocidad maxima y de mayor distancia recorrida en 24 horas sobre nieve y propulsado por el viento.

Destacan los 209 kilómetros (130 millas) recorridos en 24 horas por  Jim Cline en Umbagog, NH USA, con una cometa Frenzy de 5 metros, pero sobre todo los 305  kilómetros  (188 millas) realizados por Stepan Kalichkin en 2011 en la estepa de Novosibirsk,   Rusia, sobre eskies con una cometa Advance 12. Los registros mas largos son con eskies. Con tablas de snow son siempre mas cortos: rara vez se han pasado las 100 millas (166 kilómetros).

Mas información sobre distancias recorridas propulsados por cometas en nieve se pueden ver en la web de Stormboarding.

 

Rodando en Tarifa con Dani

Posted in Mountain & Buggy, Power kites, Tracción with tags , , , , , on 1 junio, 2012 by kitesandwind

El solo nombre de Tarifa evoca el viento… miles de surfistas (kite + wind) van cada año a esta zona desde hace muchas décadas a disfrutar de los fuertes vientos que soplan allí. Por razones de trabajo tuve que estar unos cuantos dias alojado en una de las playas de la costa gaditana y me llevé las cometas y los mountains por si se abría una oportunidad. ¡Quien me diria a mi que iba a tener a mi alcance una de las mejores experiencias de tracción hasta la fecha! Nada menos que 92 kilómetros recorridos en la playa a expensas del viento….

Nuestro amigo Dani (Dnini) me aconsejó que fueramos directamente a la playa de los Lances. La arena estaba perfecta, compacta, sin agua, con pocas zonas de arena blanda y suelta. Había llovido hacia poco, pero había drenado bien. El viento se puso de poniente… laminar, constante… ¿Que mas se podia pedir?

La primera tarde  el viento estuvo algo mas flojo, hacia solecito y me movi a gusto con la Frenzy de 9 metros por la zona interior de la playa. Al dia siguiente amanecio lloviendo… pero Dani y yo decidimos insistir. La lluvia habia dejado la arena aun mejor, aplastada y dura. Cuando aflojó, el viento estaba ideal, alrededor de los 20 nudos. Eso se notaba en la cantidad de gente en el agua haciendo kitesurf. Tras varias horas en la zona interior, cuando bajo la marea, Dani me invitó a que probaramos la primera linea de playa. Los Lances tiene una zona estrecha de playa que se aporvecha unas horas en bajamar. Pero con el viento adecuado, tienes mas de 4 kilómetros de largo. Y las vistas son espléndidas. Tras unas horas mas con el mountain, Dani me prestó su buggy, lo cual me permitió ceñir mas, recorrer mas zonas y disfrutar aun mas de lo que estaba siendo una tarde de ensueño. Incluso Carmelo (Discus) me presto su buggy big foot y disfruté de la estabilidad y la capacidad de ir sobre arena blanda siempre empujado con mi cometa depower access de 6 metros. ¡Que manera de gozar del viento! … no queria iniciar el retorno a Madrid nunca… al anochecer enfilé a Gibraltar y bajo un cielo estrellado recorrí la meseta casi en solitario para llegar a la cama apenas unas horas antes del amanecer…

24 horas propulsado por el viento

Posted in 24 h propulsado por el viento with tags , , , , , on 1 mayo, 2012 by kitesandwind

En Julio de 2011 ayude a Carlos (Proki) con su preparativos de último momento para comenzar su hazaña de 24 horas en kitebuggy en Zalduendo… habia estado siguiendo durante meses todo lo que iba explicando en su blog. Esa noche, cuando me metía en la cama intenté imaginarme como andaría Carlos de noche sorteando obstáculos, luchando con el viento y sumando kilómetros en medio de la fría campa burgalesa. Aun no lo sabia, pero pronto estaría yo mismo planteandome un desafío similar…

Tres meses después la idea fue cobrando forma en mi cabeza: rodar durante 24 horas con un mountain. Me seducía el atractivo de estar atado a un arnés pilotando una cometa tanto tiempo. Me atraía ponerme en forma, empezar a fortalecer las piernas, ganar elasticidad y resistencia. Me desafíaba rodar de noche, tener preparada una gama de cometas para aprovechar un rango amplio de viento, pensar en las miles de cosas que debía llevar revisada, desde la ropa, la comida, los repuestos, la iluminación…

En Diciembre de 2011 la decisión estaba tomada. Tras conversar largamente con varios amigos y superar la pregunta repetida una y mil veces de “¿por qué lo haces?” decidí que si tanto me atraía la idea, debía intentar ponerla en práctica y ponerme a prepararla cuanto antes. Inicié enseguida tres líneas: hablar con Carlos y aprender de él, buscar todo rastro de intentos anteriores y experiencias similares, y comenzar con la preparación física. Carlos estuvo genial, incluso se brindó a acompañarme con su buggy. Algunos rastros de intentos anteriores se pueden encontrar en internet, pero tuve que recurrir a llamadas de telfono y correos electronicos para encontrar relatos personales y poco mas. La preparación física la empecé subiendo y bajando escaleras rapidamente, sin ir mas lejos el edificio de mi centro de trabajo con sus ocho plantas: no usar nunca ams el ascensor; y sacar todas las semanas un minimo de dos ocasiones de una hora cada una para rodar con el longboard, bombeando a larga distancia (long distance pumping), y cada dos semanas una salida de mountain y cometas. Vigilar las comidas y hacer flexiones con las piernas todo el rato servirían para completar el entrenamiento. Leer técnicas, recrear condiciones de viento, seleccionar equipamiento, y consultar con riders y expertos, irían dándole mas probabilidades de éxito a la aventura.

Sin poder créemelo mucho, ya estaba embarcado en un reto logístico y físico que me tendría obsesionado durante meses. Sin darme cuenta, el desafío ya habia comenzado…

Rodando, volando y aprendiendo cometas depower en Zalduendo

Posted in Mountain & Buggy, Power kites, Primeras experiencias, Volando en familia with tags , , , , , , on 8 abril, 2012 by kitesandwind

Comienzo del mes de Abril. Un dia tonto, medio numblado, pero con vientecillo, asi que decidimos poner rumbo a la campa burgalesa de Zalduendo. Me acompañó mi hija Alba, ¡todo un lujo! En las dos horas de camino nos pusimos al dia de mil cosas… y al llegar a la campa los dos nos moriamos de ganas de sacar las cometas y los mountains y ponernos a rodar. ¡No podiamos esperar! Como ella hacia tiempo que no rodaba, me puse con toda la calma a repasar los conceptos basicos, las cuestiones de seguridad, y los rumbos que se podian trazar con el viento de la mañana… pero no hizo falta mucha explicación: en pocos minutos corria por la campa con su Ozone IMPTrainer de 2.5 metros y yo casi no podia alcanzarla corriendo. Asi las cosas, me puse las protecciones y ¡ a rodar yo tambien!.

Se hizo la hora de comer y Alba no paraba. Seguía y seguía. Cuando le decia si queria parar a descansar, me decia que quizá, pero seguía… cuando lo comentaba con la gente de Viento Norte me decían “pues que esperabas? ha salido al padre, cuando vienes por aqui te lias y no paras casi ni a comer…” será verdad, pensé…

Pero al final si que paramos. Bueno, en realidad nos paró el viento. Habia estado soplando de norte, unos 15 nudos, aflojó y por la tarde se puso de este, mas flojo. Habian venido bastantes pilotos y cometeros. Tres o cuatro de buggies, sobre todo el inigualable Juan (Bokeron), y como seis o siete mountains, incluyendo a Kuba, el saltamontes polaco, Ricardo y Pablo. Al final vino Alberto y se puso con Alba a mostrarle con calma y buen hacer como iba esto del depower. Sacaron la Access de 4 m y aunque estaba muy, muy flojo, pudo probarla bien… Tambien anduvieron por alli Rocío y Beatríz, pero ellas en modailidad de a pie. Al final de la tarde el viento subió un poco. Alba estaba agotada, se sentó junto a una de las porterias y se agarró a la camara de video. Hizo una larga colección de tomas que junto a las mias de la mañana y las que tomaba de vez en cuando con la GoPro en el casco nos dieron mucho material con el que hacer un video denso y divertido.

Disfruté casi mas viendo disfrutar a Alba y comprobar lo rápido que progresaba que rodando yo mismo. Y eso que para mi, rodar con un mountain arrastrado por una cometa es lo mas proximo que he estado del paraiso en la Tierra!

66 km de kitemountainboarding en Zalduendo

Posted in Mountain & Buggy, Power kites, Tracción with tags , , , , , , on 10 marzo, 2012 by kitesandwind

Un dia de invierno nos juntamos unos cuantos en la estupenda campa de Zalduendo para compartir un viento de norte que empezó fuerte y racheado y se calmó un poco hacia la tarde. Además de la estupenda compañia, compartimos una no menos estupenda comida organizada por Juan, un excelente anfitrión que nos trató tan bien que no tendremos mas remedio que volver!!!

En algo menos de 6 horas hice 66 kilómetros sobre el mountain empezando con la Access de 6 m y pasando luego a la Frenzy de 9 m a la caida de la tarde. Un dia agotador pero irrepetible!