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¿Por qué corro?

Posted in carrera de montaña, Running, Sin categoría, trail running, Viajes with tags , on 10 septiembre, 2019 by kitesandwind

Tantas veces nos hacemos y nos hacen esta pregunta a los que corremos… ¿Por qué corremos? A veces, cuando el estrés y una agenda complicada nos hace meter con calzador la actividad deportiva nos llegamos a cuestionar si vale la pena el esfuerzo. Las endorfinas que se liberan con esa actividad intensa suelen compensar bastante… la salud general que conlleva el ejercicio regular, también…

Pero el viernes pasado, cuando en un viaje de trabajo a Suances (Cantabria) me obligué a madrugar y a salir a correr diez kilómetros antes de la reunión, vi la respuesta bien clara. Una vez mas.  Y me quiero recordar a mi mismo y compartir con todo aquel que corre o que ha corrido o que quizá corra algún día porqué corro, porqué corremos…

Salir del hotel de noche, en silencio para no molestar, sentir el frescor húmedo del amanecer junto al mar, un frescor que te pone la piel de gallina… comenzar a trotar sin mucho convencimiento para pasar gradualmente a descubrir un paisaje nuevo… un paisaje tanto exterior como interior… tras entrar un poco en calor, la claridad comienza a inundarlo todo… la bruma se abre y da paso a unos acantilados preciosos que esperaban, golpeados por las olas, a que alguien los mirara… el sudor va empapando la camiseta, la transpiración se combina con la bruma, los pensamientos se funden con el horizonte… una sensación de libertad infinita inunda los pulmones con cada respiración profunda… no puedes creerte lo que te habrías perdido sino hubieras salido de la cama… y si no fuera por las zapatillas, no hubieras salido nunca…

 

Las imágenes de los acantilados y playas de Suances se me grabaron  profundamente, me acompañaron todo aquel día y aun me siento feliz cuando en cada minuto de cualquier día, recuerdo ese paisaje libre, hermoso e infinito que descubrí, sentí e hice mío durante una hora…

 

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Hoy, correr en ayunas y luego… ¡des-ayunar!

Posted in carrera de montaña, Running, Sin categoría with tags , , , on 30 agosto, 2019 by kitesandwind

Nunca me había dado cuenta del significado de la palabra desayuno hasta que hoy le dije a Lucía “hoy me toca correr en ayunas y luego desayunar” … Pues claro, ¿Qué vas a hacer después de ayunar?, pues ¡desayunar!” Obvio, ¿no?… Será obvio, pero nunca en mi medio siglo de vida me di cuenta de lo que hacía realmente al desayunar…

 

 

Para que palabras como desayuno o desayunar estén tan extendidas, y signifiquen algo tan claro como “romper el ayuno”, debe ser que esto de ayunar y desayunar es algo tan antiguo como la humanidad… ¡Y yo que pensaba que estaba haciendo algo “moderno” por ayunar y desayunar!

 

Si uno rebusca, se da cuenta de que en inglés significa exactamente lo mismo: “breakfast” romper el ayuno (fast). Y en francés igual: “déjeneur” romper el ayuno (jeûne). En alemán se les va un poco la olla y desayuno (Frühstück), significa simplemente ‘comida de la hora que quieras’.

 

Pero al menos en tres idiomas se hace alusión al evidente hecho de que mientras duermes, no comes. Y eso significa un ayuno de varias horas. De hecho, distintas dietas aprovechan esto para alargar un poco más el ayuno, cenando pronto y desayunando tarde y dejando libre el estómago durante 14 o 16 horas sin mucho esfuerzo, ya que la mitad de ese tiempo estamos durmiendo. Este ayuno extendido tiene efectos beneficiosos y ayuda a regular muchas funciones vitales, aunque como todo, no es una opción milagrosa ni apta para todos los públicos. En ocasiones se presenta como una opción para perder peso, pero se ha visto que en realidad no es muy útil para perder peso y que no funciona por sí sóla, ya que, para perder peso, este ayuno debe ir acompañado de más cosas: regular la ingesta en el “desayuno” y no atiborrarse, hacer ejercicio, etc.

 

En mi caso, como en el de la mayoría de atletas que buscamos inducir adaptaciones de ultrarresistencia, el ayuno, y el correr (o hacer ejercicio aeróbico) en ayunas, ayuda a entrenar el metabolismo de las grasas, y que el cuerpo aprenda a usarlas pronto y bien como fuente de energía. Las grasas contienen mucha energía, y por eso el cuerpo la almacena, por si acaso vienen malos tiempos. Pero la transformación de la grasa en energía (el proceso inverso a comernos un torrezno, es decir, deshacer los “torreznos” que tenemos a modo de reservas de grasas por todo el cuerpo) se hace lentamente, mucho más lentamente que la transformación de los azúcares en energía. Por eso el cuerpo usa primero el azúcar, empezando por el que tiene más a mano, en la sangre, en forma de glucosa. Cuando se acaba (dura algunos minutos si el ejercicio es intenso), empieza a consumir el glucógeno (el “hermano mayor” de la glucosa, un azúcar más complejo que se acaba desmontando en unidades de glucosa) almacenado en músculos y después el almacenado en el hígado. Estas reservas de glucógeno se gastan en media hora, aunque si hemos hecho una buena recarga de azúcares y si somos muy eficientes con nuestro ejercicio, podemos hacerlo durar dos o tres horas.

 

El cuerpo es muy reacio a usar grasas, pero si se anima a hacerlo, tenemos fuente de energía para rato. Hasta la persona más flaca tiene grasas para aportar energía al ejercicio durante días, pues apenas unos gramos de grasa contienen muchas calorías. El problema es que la liberación de esa energía contenida en las grasas es muy lenta. Y por eso hay que entrenar al cuerpo. Por eso hay días que nos toca “correr en ayunas” para que el cuerpo empiece a usar grasas antes y mejor: tras el ayuno nocturno queda poco azúcar disponible y no le dejamos mucha mas alternativa al cuerpo que usar grasas para mover los músculos.

 

En fin, todo esto para descubrir lo que la humanidad lleva sabiendo de siempre, que tras la noche nos levantamos con hambre, y que el cuerpo nos pide romper el ayuno con un buen desayuno. Y eso que algunos sólo toman un café cortado… ¡pero eso ya es otra historia!

 

La historia de mis zapatillas

Posted in carrera de montaña, Sin categoría, trail running with tags , , , , on 16 agosto, 2019 by kitesandwind

Todos los corredores, indistintamente de su nivel y experiencia, mantienen una relación intensa con sus zapatillas. No en vano, son su única conexión con el mundo mientras corren. Quien mas, quien menos ha probado una buena cantidad de zapatillas a lo largo de su vida como corredor. Y es común que con algunas se establezca profundas relaciones de amor.

Yo no soy ninguna excepción. Calculo que he corrido con mas de treinta modelos distintos. Algunos han pasado sin pena ni gloria, otros me causaron rozaduras o ampollas a las pocas horas e incluso los hubo que me generaron inestabilidad e inseguridad al saltar entre las rocas… Reorganizando mi armario, he rescatado las treces zapatillas con las que mas he disfrutado, y aquí les dedico un pequeño homenaje.

Las trece zapatillas con las que mas he disfrutado, ordenadas en grado creciente de protección. (1) mi pie izquierdo, junto con el derecho me ha llevado lejos sin protección adicional. (2) y (3) dos modelos de Five Fingers con suela Vibran, el (3) con taco suficiente para correr en montaña… con cuidado! (4) Merrel trail glove. (5) Inov Terra Claw 220. (6) Salomon Lab Sense. (7) Salomon S-Lab Sense 5 Ultra SG. (8) Inov Trail Rock. (9) Inov Roclite 315. (10) Inov Roclite 8 315 con Gore Tex. (11) Salomon Speedcross de bota. (12) Saucony Breakthru. (13) Hoya Speadgoat.

 

La primera zapatilla es tu propio pie (1). Pero salvo casos muy excepcionales, en los países occidentales nos embuten el pie en un calzado a los pocos meses de nacer, y tiene que ser un ejercicio voluntario, de adulto y contracorriente, el sacar los pies del zapato para caminar o correr. Yo nací con un problema en mi pie izquierdo (equino vado supinado) y tuve que gatear con escayola y pasar media infancia con zapato ortopédico. Quizá por eso siempre disfruté mucho de sacar los pies a pasear, de caminar descalzo por casa, por la playa, por el césped… Con 40 años decidí  comenzar a correr descalzo. Me llevó varios meses acostumbrar el pie a pisar bien en suelo duro y variable. He llegado a correr 10 kms en 50 minutos completamente descalzo y es increíble comprobar lo bien diseñado que está nuestro pie y lo poco que duele pisar piedras o pequeños cristales cuando corres sobre asfalto. Cuando quise aumentar la frecuencia de sesiones de carrera descalzo, comprobé que mi piel no se regeneraba a la suficiente velocidad. No podía correr mas de dos veces por semana descalzo, y aun así, si pasaba por terreno abrasivo, simplemente el enlosado de la acera de la puerta de mi casa, se me quedaba la planta del pie muy fina, demasiado fina, y comenzaban dolores, ampollas e infecciones. Asi que para entrenar los cinco o seis días a la semana que me ha gustado siempre entrenar, no me quedó mas remedio que proteger la planta del pie.

Y así redescubrí las zapatillas de dedos (2) o las famosas five fingers. Ya las había usado y me ayudaron mucho a mejorar la biomecanica, a apoyar bien el pie, a caer de antepié… Con los five fingers podía correr con mas frecuencia y distancias mayores sin que se me pelara la piel del pié. Probé varios modelos. Todos con suela Vibran, de gran calidad y muy resistente. Me encantaron las que están pensadas para terreno irregular, que tienen pequeños tacos (3). Con ellas corrí por nieve, no solo por barro, piedras y arena. Y la tracción es increíble. Pero una día en la fuerte bajada de Bola del Mundo a la Barranca, en la Sierra de Guadarrama, sentí el pie muy expuesto a los impactos con las rocas y me prometí que no haría nunca mas una bajada de 1000 m y 6 kms por terreno técnico y rocoso con un calzado así.

Continué mucho tiempo explorando el calzado minimalista. Disfruté muchos años con la marca Merrell. Me gustaron mucho las Trail Glove (4). Mas tarde descubrí la casa Inov, y casi todas sus zapatillas minimalistas me gustaron. Poco drop (diferencia entre punta y talon de altura sobre el suelo, es decir, “inclinación” o efecto “tacon”) y muy ligeras, aunque con buenos tacos y estupendo agarre en barro y roca. De esta marca Inov, corrí muchos kms y algun ultramaraton de montaña con las Terraclaw (5) que pesan sólo 220 gramos.

Correr en montaña, tarde o temprano te pone en contacto con las zapatillas Salomon. Las mas ligeras, las Lab Sense (6) son geniales, buena tracción a pesar de sus pequeños tacos, muy ligeras y una confección y ajuste increibles. Pero muy caras, asi que las reservo para carreras y ocasiones especiales.

Un grado mas de protección y con un taco mas agresivo, las S-Lab Sense 5 ultra SG (7). Me gustan, pero para carreras cortas. Me aprietan un poco los dedos, no me dejan tanta libertad en el antepié, y cuando me he ido por encima de los 30 kms acabo con molestias y alguna pequeña ampolla. Para 15 kms en barro, genial.

El paso bueno para el barro, el agua, las turberas siempre empapadas lo di con otras Inov, las Trail Rock (8), muy ligeras, con un taco marcado y una redecilla que transpira y se moja y se seca con rapidez.

 

Enamorado como estaba, y aun estoy, de las Inov, busqué alguna con algo mas de amortiguación y protección para tiradas mas largas y porque voy acumulando lesiones y años en mi pobre cuerpo… Las Roclite 315 (9) me han ido muy bien y las usé con felicidad en varios ultramaratones.

Para correr en nieve no solo hace falta buenos tacos y buena tracción, sino también prevenir que te mojes mucho el pie y se quede congelado. Algo crucial si vas a estar varias horas ahí fuera. Así me hice con las Inov Roclite 8 315 pero con Gore Tex (10). Me fueron muy bien en Islandia. Geniales para caminar y corretear por nieve. Sin embargo, en el ultramaraton de los Alpes este año me resultaron pesadas y me provocaron alguna uña negra y rozaduras tras 9 horas de montaña. Eso si, son “water proof” total, con unas polainas, no te entra nieve ni agua y acabas con el pie y los calcetines bien secos.

He disfrutado mucho, aunque he tenido pocas ocasiones, las Salomon Speedcross de bota (11). Te agarran muy bien el tobillo y evitan que entre nieve. Los tacos son muy buenos. No obstante, las Speecross no me acaban de gustar porque tiene mucho drop: 10 milimetros!!! No acaba de gustarme tanto tacon. Todo lo que sea mas de 4 o 6 mm, me genera inestabilidad y desconfianza. Estas botitas estan bien para entrenamientos y carreras cortitas con mucha nieve.

 

Como no todo va ser correr por el campo y la montaña, siempre hay que tener alguna zapatilla polivalente que puedas meter en pista y que vaya bien en asfalto. Además, acumulando desgaste y lesiones en tobillos y rodillas, hay que tener zapatillas que mimen un poco el pie. Yo estoy feliz con las Saucony Breakthru (12). Ligeras, amortiguadas, un pelo demasiado drop (8 mm), pero me acostumbré y voy bien en pista y hasta en caminos poco técnicos.

Mi ultima adquisición está mediada por mi lenta recuperación de la operación de menisco. El año pasado me quitaron un trozo, y aunque recuperé rápido y bien, comencé a correr carreras de montaña demasiado pronto y me hice alguna molesta avería tipo edema óseo y similar. La semana pasada me hice con estos gigantones de Hoya, las Speadgoat (13) y aunque vas un poco como subido a unos andamios, tiene un drop razonable y son increiblemente ligeras. Me vi muy bien corriendo con ellas, atenuando el impacto sobre mi aun maltrecha rodilla. Estoy aun probandolas, pero las vibraciones son buenas…

 

 

Domingo con skates

Posted in Longboard & Skate, Momentos, Primeras experiencias, Sin categoría with tags , , , on 23 septiembre, 2012 by kitesandwind

El Parque del Oeste en Madrid, conocido como WP o West Park, se convierte en un lugar muy especial cuando los dias festivos cierran el tráfico. En el paseo Camoens se juntan patinadores de muchos tipos y edades, en una alegre combinación de aficionados y profesionales que ensayan todo tipo de trucos, especialidades y competiciones, o simplemente pasean y ven el panorama mientras charlan…

Con el estruendo ocasional de algunas cotorras argentinas, especies exóticas invasoras que aunque son una amenaza ambiental no dejan de ser llamativas y curiosas, niños y no tan niños se reúnen durante horas aferrados a las cuatro ruedas de sus skates y longboards.

 

Una de estas mañanas soleadas de domingo compartimos el asfalto niños, familia, amigos y skaters muy serios y pasamos un gran día. Incluso Enrique y Oscar probaron una especialidad rara y potencialmente peligrosa: el tandem! Lo que nos reimos viendo a los dos bajar la cuesta agarrados y bombeando a la vez… hacia el final de la cuesta creo que estaban un poco asustados de la velocidad que llevaban, pero llegaron sanos y salvos…

 

Aqui queda un video de una de estas mañanas tan relajantes en el WP…

 

 

 

Bombeando con una tabla de mountain

Posted in Longboard & Skate, Momentos, Mountain & Buggy, Sin categoría with tags , , on 14 agosto, 2012 by kitesandwind

Tengo cierta debilidad por el LDP (Long Distance Pumping), una opcion estupenda para recorrer distancias con el patin sin poner el pie en tierra… Cuando voy con el mountain board remolcado por alguna cometa disfruto mucho carveando, a veces mas de la cuenta, influido por mis horas de carveo con el longboard.

Lo que nunca habia probado era a bombear un mountain… hace poco lo probé (sin cometa, claro) y desde luego no es facil… pero ¡es posible! claro que solo se puede en distancias cortas ya que hay que moverse como un loco … aqui un video cortito de un bombeo mas cortito aun realizado en la reciente escapada al paraiso del viento en la Franqui:

Es divertido esto de ir combinando técnicas de una especialidad a otra.

En breve espero ir sacando mas videos de una semana gloriosa y en feliz compañia rodando sin parar en el paraiso…

Crucero de año nuevo por Madrid

Posted in Longboard & Skate, Sin categoría with tags , on 2 enero, 2012 by kitesandwind

En la mañana del primer dia del año realizamos un magnifico crucero por un Madrid vacío con nuestros longboards. Nos juntamos unos 26 en Plaza Castilla y comenzamos la bajada por Mateo Inurria y Paseo de la Habana hasta Principe de Vergara. Seguimos con una rodada estupenda a lo largo de la calle Serrano hasta que llegamos a la Puerta de Alcala y de alli por Los Jeronimos y el museo del Prado…

… tras mas de 8 km entramos en un típico bar de tapas en Atocha, repleto de jamones, para recuperarnos…

¿que mejor manera de empezar 2012?