Archivo para Zalduendo

Atardecer de navidad con cometas de tracción

Posted in Mountain & Buggy, Power kites, Tracción with tags , , , , , on 30 marzo, 2013 by kitesandwind

En uno de los inviernos mas lluviosos que se recuerdan, salió el sol y el tiempo nos dio una tregua justo en esos días de Navidad en los que uno anda dudando entre quedarse en casa o salir de paseo…

Un viento suave, una luz fría pero sugerente y una buena compañía de amigos venidos de distintos puntos para aprovechar esos días cortos volando y rodando en la estupenda campa de Zalduendo, verde y tierna con tantas lluvias. Se sumó además mi hija Alba, así pues ¿que más podía pedir? Unas horas deliciosas rodando con calma, yendo y viniendo, probando posturas nuevas como el fakie y ensayando pequeños saltos…

atardecer navidad I

 

atardecer navidad II

 

atardecer navidad III

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24 h propulsado por el viento: video del record

Posted in 24 h propulsado por el viento, Mountain & Buggy, Power kites with tags , , , , , on 2 agosto, 2012 by kitesandwind

Bueno, tras bucear durante horas en los cientos de fotos y horas de video que juntamos entre Juan, Alba y yo de mi aventura de 24 horas sobre la tabla en Zalduendo, he compilado este video que en poco mas de 20 minutos resume lo vivido…

Con ganas de repetir!!!

 

Nuestro amigo del mundo de los buggies “popeye” (Carl), quien lleva una relacion oficial de distancias recorridas en buggy y mountainboards acaba de incluirlo…

 

Registro del record en la web de Popeye The Welder

 

Seguimos…

 

 

 

24 h propulsado por el viento: crónica del record

Posted in 24 h propulsado por el viento, Mountain & Buggy, Power kites with tags , , , , , , on 1 agosto, 2012 by kitesandwind

Crónica del record

Dos semanas después de mi primera experiencia de estar 24 horas ininterrumpidas sobre la tabla del mountainboard impulsado por cometas, el viento de noreste se instala en la comarca burgalesa de Juarros, soplando sobre la campa de Zalduendo . Las previsiones van cambiando, pero todas apuntan a un viento mantenido y poco racheado de entre 15 y 25 kilómetros por hora.  La tentación es muy fuerte. Si la vez anterior el viento aflojó de noche y desapareció en la segunda jornada, en esta ocasión parecía que si algo podía fallar no sería el viento. Reviso mi agenda, consulto a la almohada, a la familia y a los amigos y marco en mi calendario el fin de semana 21-22 de Julio para volver a intentarlo, para estar otra vez 24 horas sobre el mountainboard y sobrepasar mi barrera personal de 135 kilómetros con el ánimo de rebasar también la barrera de los 240 kilómetros que estableciera el neozelandés Dave Plummet.

Toca repasar bien todo el material y evitar los fallos de la vez anterior. Me propongo cambiar de estrategia: en lugar de arrancar por la tarde para encarar la noche no muy cansado, decido arrancar a media mañana para intentar hacer cuantos mas kilómetros mejor antes de que oscurezca del todo. La idea era hacer la mitad de los kilómetros en las primeras ocho horas y así tener margen para hacer la otra mitad en dos tandas de ocho horas cada una. Eso permitiría sobrepasar  los 240 kilómetros  aunque el viento afloje de noche y aunque el cansancio del segundo día me obligue a rodar mas despacio.  Hablo con Carlos Cavia (Proki) quien tras su experiencia de 24 horas con buggy el año pasado me anima a intentarlo. Juan Romero, el irrepetible “Bokeron”,  juez oficial de la Asociación Española de Kite Buggy (AEKB), no sólo puede sino que además quiere dedicar ese fin de semana al viento y acompañarme y a la vez servir de testigo. La fecha, por tanto, se confirma: 21-22 de Julio de 2012. Cuando apenas faltan unos días mi hija Alba me pregunta si puede venir… ¡Pues claro que si! Con sus catorce años es una perfecta compañía y rueda ya en su mountainboard con soltura. Todo apunta en la mejor de las direcciones. Los nervios están equilibrados con la ilusión. Continúo haciendo ejercicio todas las mañanas: antes de que el calor sea insufrible recorro el carril bici de mi ciudad con el monopatín bombeando y carveando con fuerza, forzando la flexión y extensión de las piernas y la rotación de todo el cuerpo. Como una dieta enriquecida en proteínas y el día de antes me paso a los carbohidratos.

Llega el Sábado 21. Me despierto a las 7. Termino de subir cosas al coche, al que le he quitado los asientos traseros para usarlo de almacén y vivienda. Me hago un gran desayuno, un batido de leche gigante con todo tipo de ingredientes (cacao, polen, soja, semillas de lino, cereales, plátano…) y despierto a Alba. Nos subimos al coche, nos esperan dos horas y media de viaje que pasan rápido viendo el campo amanecer y escuchando buena música. Llegamos a Zalduendo a las once. Juan acababa de llegar. Tras saludos y bromas comenzamos a montar el campamento. Dos tiendas ligeras, una de ellas alta para alojar una mesa que serviría para las comidas y para hacer las anotaciones de los tiempos y trabajar con documentos, cámaras de fotos y vídeo, herramientas, luces, baterías y demás.

Me como un plátano, me bebo un zumo y arranco con el mountainboard mas estable (Trampa largo, 35º, ejes de muelles) y la cometa mediana (Ozone Access de 6 metros) porque el viento esta fuertecillo (mas de 30 kilómetros por hora). Son las 12:35. Los primeros kilómetros avanzan rápido, pronto llego a los 40. Con el calor, el viento afloja y decido pasar a una cometa mas grande (Ozone Frenzy de 9 metros), pero no aguanto mucho con ella ya que hay rachas fuertes de mas de 35 km/h. Decido bajar de talla de cometa para no estar tan pendiente y cansarme tanto. Vuelvo a la Access de 6 metros.  La velocidad apenas baja de 20 km/h a 18 km/h de media pero gano mucho en comodidad.

Son las cuatro de la tarde, el sol aprieta, la campa brilla en amarillo y llevo 57 kilómetros. Alba prepara la cometa (Ozone IMP Trainer de 2.5 metros), se pone las protecciones y comienza a rodar ante la atenta mirada de Juan, que ahora tiene dos cometas y dos pilotos que atender.  Es una delicia tener compañía y cruzarme en los largos con Alba. Horas mas tarde me confesaría que le deba vergüenza escuchar que su padre cantaba (seguramente mal) mientras rodaba y que según soplara el viento se oía muchísimo. Yo no me había dado cuenta de que cantaba. De hecho, voy tan entretenido rodando y controlando la cometa que el tiempo y los kilómetros van pasando sin sentir. Traje mi reproductor de MP3 por si me entraba el aburrimiento o necesitaba motivación para seguir pero no llegaría a usarlo nunca. Cometas, viento y patín es todo lo que necesito. Y algún sorbo de agua. Con el calor me fuerzo a beber con frecuencia del camel bag. Estaba esperando los dolores que en la primera prueba fueron viniendo en tobillos y rodillas por las vibraciones, pero apenas aparecieron hacia el final. Todo marcha.

Primer error. Las ruedas nuevas iban sin líquido anti pinchazos (lo olvidé completamente) y pincho. Juan y Alba me ayudan rápidamente. Empleamos un spray con líquido anti pinchazos y en pocos minutos estoy rodando otra vez. Pero el invento no funciona bien y la rueda pierde presión al poco rato. Paro y cambio la rueda por una de repuesto. Sigo rodando un buen rato. De repente, al hacer un giro para cambiar de sentido me veo en el suelo. La caída totalmente imprevista me genera un buen raspón en la rodilla (las rodilleras tras tantas horas no estaban bien en su sitio) y, lo que sería mas grave, una torcedura de la muñeca izquierda. Una radiografía mostraría que hubo fisura del radio además de esguince. La caída se debió a otro pinchazo, la rueda floja se clavó al hacer la curva. Juan y Alba me hacen una sencilla venda en la muñeca. Cambio de patín al darme cuenta de que ninguna de las ruedas de este lleva liquido anti pinchazos. Son las seis de la tarde y llevo 70 kilómetros.  Aprovecho la parada para comer un bocadillo.

Para mi sorpresa comienza a llegar gente a la campa. Algunos me saludan. Pienso si no serán algunos compañeros del mundo de las cometas que hayan sabido del intento por facebook o por los foros. Descarto la idea al ver que se traen algunas sillas y comienzan a organizar un partido de futbol.  Luego sabríamos que se  celebraban las fiestas de hermanamiento con el pueblo  casi homónimo de Zalduondo  en Alava. Resulta divertido comprobar que el público esta mas pendiente de mis evoluciones con la cometa que de las carreras de los futbolistas. El partido reúne en realidad a una mezcla variopinta de niños y adultos y el balón pasa mas tiempo fuera que dentro del campo.

Juan monta su buggy ligero de freestyle y sale a rodar. Me adelanta una y otra vez a gran velocidad. Alba se entretiene filmándolo cuando va a dos ruedas y cuando da vistosos saltos y derrapes. Juan lleva su cámara y aprovecha para filmarme cuando pasamos cerca el uno del otro. En una de las ocasiones, cuando intentaba tomar un plano mío descuida la cometa, vuelca y es arrastrado varios metros por una cometa sin control. Alba y yo corremos a ayudarle. Se hizo daño en el hombro sano. Pero no se queja, mas bien al contrario, le quita importancia. Mas tarde compartiríamos ibuprofeno pues ambos teníamos muñeca  (yo) y hombro (él) bastante inflamados y dolientes. Vaya tarde mas accidentada. Sigo rodando, el viento se mantiene y bajan las rachas. A las siete y media llevo 103 kilómetros.

A la caída  de la tarde vienen Carlos (Proki) y Elena. Paro a saludar y comentar como van las cosas. Recibo consejos y ayuda para cambiarme de ropa (empieza abajar la temperatura). Mientras aprovecho las dos últimas horas de luz, Carlos se pone con Alba y Juan a ver los cacharros que tenia para la navegación nocturna. Repasan las pilas, ponen baterías a los dispositivos leds y dejan todo listo para instalarlos. Mas tarde vendría también  Alberto y el mismísimo teniente alcalde de Zalduendo, quien se interesa por el intento de record en el que estaba embarcado. Para cuando ya no hay luz. Esta vez no se puede contar con la luna. Hacia las diez de la noche llevo 150 kilómetros.  Voy bien, me estoy ajustando al plan previsto y el cuerpo aguanta. Estoy muy animado.

La pausa la aprovechamos para instalar las luces, los leds y los reflectantes a lo largo de la ruta principal, trazando una línea de referencia de unos 500 metros con luces cada 100-150 metros. Ponemos algunas cintas reflectantes y leds en obstáculos, zonas peligrosas a evitar y en los marcos de las porterías. Me como rápidamente la pasta que Juan había preparado y retomo la marcha. El viento ha bajado un poco de intensidad pero sigue por encima de los 15 km/h. Durante un rato esta cambiante de dirección lo cual me obliga a buscar rumbos nuevos. Esto no es fácil en la oscuridad y no hay luces ni cintas reflectantes en todos los sitios. Pierdo bastante velocidad y me veo durante mas de una hora haciendo tramos muy cortos de apenas 300 metros. Alba se mete en el saco y dormirá hasta bien entrada la mañana. Juan me observa ir y venir en la oscuridad con mi potente luz frontal sobre el casco. Hacia las dos de la madrugada la oscuridad es total, pienso que han apagado las luces y tardo unos minutos en darme cuenta que es mi frontal el que se ha quedado sin baterías. Las cambio y sigo. Un zorro, al que primero le veo los ojos brillar en la distancia, me acompaña durante largo rato, seguro que sorprendido de ver actividad a esas horas. Acuso el cansancio del dia. Las piernas flojean. Me he bebido varias coca colas, sueño no tengo, pero el frio de la noche y la debilidad empiezan a hacer mella. Hacia las cuatro de la madrugada decido parar. Las piernas no responden bien, apenas puedo flexionarlas sin que tiemblen y creo que puedo tener una caída si surge algún imprevisto o ante alguna racha de viento.  El silencio y la oscuridad completa solo son alterados por el viento, que sigue soplando de noreste a unos 15 km/h. Llevo 202 kilómetros he recorrido mas de 50 de noche y me pongo a descansar con dos dudas: ¿se recuperaran las piernas? ¿seguirá soplando el viento durante la mañana del domingo?

Me pongo en movimiento a las seis de la mañana, aun oscuro pero comenzando a clarear. Los coches y las cometas están cubiertos de rocío. Las piernas están cansadas pero se han recuperado bastante en esta hora y media envueltas en el saco de dormir. El termómetro marca 8 grados y el viento sigue soplando. Tomo un buen desayuno. Juan tiene ojos de sueño y murmura un saludo.  Salgo con la cometa grande. En el primer largo un búho cruza por encima de mí buscando algun lugar donde esconderse durante el dia que empieza. A las 7:45 llevo 213 kilómetros.

El sol se abre paso entre la bruma y las nubes finas y altas. El pastor no madruga. Se ve que estuvo en las fiestas de anoche. De hecho hasta pasadas las 10 no saca las ovejas a su paseo diario.  Segundo error. Con el cansancio acumulado y la emoción de ir sumando kilómetros y kilómetros olvido ponerme protección solar en la cara y en los labios. Necesitaría diez días para que se curaran las grietas en los labios, y la nariz y los pómulos estuvieron enrojecidos bastante tiempo a pesar de tener ya cierto moreno.  El cansancio se nota hasta en la concentración y en los pensamientos.

A las 9:50 de la mañana del domingo un momento memorable: el paso de los 240 km. La distancia de referencia en la especialidad de mountainboard establecida por Dave Plummet hace unos años en una playa de Nueva Zelanda. El momento merece paladearlo. Alba sale de la tienda y con Juan tomamos unas fotos y nos reimos un rato. Estoy francamente cansado, pero el dia es luminoso, y todos los kilómetros que haga a partir de ahora sumarian sobre el record. Me pongo con la cometa pequeña. Aunque el viento permitiría de sobra ir con la grande (de hecho  hay momentos en los que baja a menos de 10 km/h, un poco cambiante de intensidad y dirección, de norte, este y noreste), no me fío de mis reflejos y no tengo mucha fuerza para pelearme con la cometa. Ya no puedo flexionar las piernas. Habrá momentos en los que ruede tan despacio que una persona andando podría adelantarme.  Pero sigo. Y sigo. Y sigo. No se si canto, pero me entretengo viendo la hierba seca, las piedras del camino, los robles y las montañas.  Y sigo. A las 11:15 hago 260 kilómetros. A veces me ronda la idea de parar. Pero me convenzo de seguir hasta que sean las 12:35  y las 24 horas me pillen rodando. A la hora exacta, Juan y Alba acuden con un cartel para anunciar el fin.

Lo había logrado. Feliz, lo celebro con Alba y Juan. Había hecho un total de 272,5 kilómetros repartidos en 801 tramos (¡801 cambios de sentido!) de 340 metros de largo en promedio (el mas largo de 660, el mas corto de 120 m) y había alcanzado la velocidad máxima de 41,4 km/h.  Alberto del grupo de Star al kite de Chozas llega por la campa y se alegra del logro. Iría recibiendo llamadas y mensajes de felicitación de mucha gente, los amigos de Viento Norte, Jesus, Alberto, Rocío, Fernando, mis hermanos (Enrique y Marc), mis amigos Luis (Telémaco) y Lázaro, y cuando Carlos colgó la noticia en la web el aluvión sería imparable Milo, Jesus, Grefu, Rincito, Jon, Ruben, Humbert, Jose,  y por supuesto Luismi (Dummy) y Lorie… y tantos otros! ¡ Que bueno compartirlo con tanta gente! Ojala, como decía Carlos, el veneno de este desafío le enganche a más gente y veamos nuevos intentos pronto.

La cosa terminó disfrutando de unas chuletillas de cordero en Casa Brigante (Lerma)  y una hora de relax en el SPA del Hotel Ceres (mil gracias Bea, te debo una!)… después una siestecilla reparadora para poder hacer en condiciones razonables los 240 kilómetros en coche hasta Madrid. Llegué a casa sobre las 8 de la tarde, pero desde las 2, cuando la adrenalina empezó a desaparecer de la sangre,  estaba en estado de zombi viviente. Me quedaría dormido antes de la cena, durante la cena y después de la cena. Al dia siguiente intenté ir a trabajar. Quise  levantarme a la 7. Imposible. A las 8, imposible. A las 9 llego hasta el espejo del baño pero me mareo al afeitarme y me tumbo un rato más en la cama. Las piernas duelen, pero sobre todo no se pueden doblar, imposible bajar escalones.  La muñeca está muy hinchada. Descarto ir al trabajo y paso el día frente al ordenador, avanzando algunas cosas urgentes, y descargando cosas del coche. Tengo una ligera fiebre casi todo el día, pero en realidad el cuerpo responde bien (a la tarde ya tenia las piernas operativas aunque con agujetas) y me recuerda lo bien que lo hemos pasado, trayéndome imágenes de cometas, patines y kilómetros de campa seca una y otra vez, cada vez que se me cierran los ojos.

Como dicen los amigos del club Viento Norte “Zalduendo nunca defrauda”… Acabada la historia, repuesto del esfuerzo, recordando los detalles y mirando las fotos y videos me queda un increíble sabor de boca y, sobre todo, muchas ganas de repetirlo.

Algunos enlaces

http://www.aekb.es/record-del-mundo-de-distancia-recorrida-en-kite-mountainboard/

https://www.facebook.com/groups/vientonorte/permalink/441438292544008/

24 h propulsado por el viento: 135,7 km en el primer intento

Posted in 24 h propulsado por el viento, Mountain & Buggy, Tracción with tags , , , , , on 18 julio, 2012 by kitesandwind

Tras tantos meses de preparación, llegó por fin la oportunidad para la primera prueba completa de 24 horas propulsado por el viento. El lugar, Zalduendo (Burgos), el momento, el fin de semana 7 y 8 de Julio (2012). La lista de cosas no cabía en una página ni casi en dos. Cajas con comida y bebida, cometas, patines, repuestos y herramientas, dos GPSs y varios juegos de luces me acompañaron hasta la campa, ya familiar de tantos buenos momentos vividos allá. Nervios y muchas dudas. Pero por encima de todo, ¡muchas ganas!

Calor, un sol de justicia que abrasa una campa amarilla de hierba seca. El viento fuerte y loco, furioso por las térmicas, cambiante. Tras una hora de organizarme y comprobar cometas y patines, poner la manga de viento y comerme un buen bocadillo decido arrancar a las 15:35 del sabado. El viento sopla  de Oeste (W-SW) entre 16 y 22 nudos, con rachas de mas de 32, tan turbulento y cambiante que decido usar una de las cometas mas pequeñas del arsenal: la Ozone Access de 4 metros. Incluso con esa cometa tan pequeña agarrada del arnés algunas rachas me levantan del suelo. Elijo el mountain mas estable, el Trampa largo, de 35 grados, tabla baja y con ejes de muelles. Ruedas de crucero a plena presión: sacrifico confort por velocidad. mas tarde lo pagaría en tobillos y rodillas.

Las primeras horas transcurren rápido mientras sondeo el estado del suelo y exploro los trayectos mas eficientes. Los tramos mejores para el viento son muy cortos, de menos de 300 metros. Opto por alargarlos hasta 400 metros, pero no puedo irme mas entre los arboles porque alli el viento esta incontrolable y pierdo mucho tiempo en cada cambio de direccion. Mantengo una velocidad media de 17 km/h con puntas de mas de 30 km/h. La cosa marcha.

Primer dolor: el arco del pie comienza a dar tirones y molestias, agarrotándose cada pocos minutos. Por suerte, al ir cambiando de posturas, agachandome, apoyandome en una pierna y luego en otra, y alternando semiflexion con extension total de las piernas, el dolor desaparece a las dos horas. Pero comienzan a doler los tobillos. La vibracion constante sobre la campa reseca llena de pequeños bultos de barro y restos vegetales, y las rodadas de vehiculos que dejaron sus molestas huellas en invierno cuando la campa estaba embarrada y húmeda, comenzaba a repercutir en las piernas. Los neumaticos duros no ayudaban…

 

Primera parada a las 19:40. 70 kilometros y ganas de mas. Bebo frecuentemente de mi “camel bag” y aprovecho la pausa para comer un platano y unas galletas de chocolate. Sigo hasta las 21:30. Seis horas rodando con un viento traidor y violento. Tercer dolor: los dedos  gordos del pie se clavan en el calzado. Me habia dejado las zapatillas algo mas flojas de lo habitual para evitar rozaduras: grave error. En lugar de que el peso del cuerpo se repartiera entre planta, empeine y dedos, el empeine casi no jugaba ningun papel y todo el empuje lateral recaía sobre la punta de los pies, y en concreto sobre las uñas de los dedos gordos. Mas tarde comprobaría que la base de las uñas estarían moradas como si me hubiera dado un martillazo en ellas. Si no hubiera bajado el viento y hubiera podido cambiar a una cometa mayor en la que colgarme un poco, quizá no hubiera podido estar 24 horas apoyado en estas uñas amoratadas y que dolían con fiereza…

 

Con la caida de la tarde baja el viento, asi que subo de cometa. El viento se queda una hora mas a 10 nudos, mucho mas noble y constante mientras comienzan a encenderse algunas luces en las casas del pueblo. Circulo algo mas despacio (15 km/h de media) pero mucho mas cómodo con mi querida Ozone Frenzy de 9 metros. Aparece el cuarto dolor: el tendon rotuliano acusa el cansancio con una molestia suave pero que sería ya constante hasta el final. Anochece. Llegan las ovejas al pueblo. Una de ellas coja, como uno de los perros del pastor. Otra da a luz y se quedaria durante horas en un rincon lamiendo a su corderito y los restos de su propia placenta.

 

Hago una pausa para colocar reflectantes y luces en puntos de referencia a lo largo de la ruta. Resulta facil y rapido pegar los dispositivos leds y la cinta reflectante sobre porterias y pequeños pinchos en el suelo. En la oscuridad de la noche parecia que hubiera montado una discoteca para mi solo. Pero estoy contento, aquello se ve muy bien. El viento baja hasta ser apenas una brisa de unos 3 o 4 nudos. Pero es un viento frio y húmedo, asi que pensé que podria propulsarme unas horas mas. Con mi potente foco agarrado al casco despliego la cometa mas grande que tengo. La ozone Frenzy de 11 metros. Como un fantasma en la noche, la gran cometa se levanta sorprendentemente ligera y rápida. La luna hace aparicion, redonda y naranja  poco antes de las 23:00. El campo huele bien con la humedad de la noche. Las ovejas juntas en un recinto cercano me escuchan ir de un lado al otro y balan nerviosas. El viento afloja aun mas y resulta dificil saber su direccion. Ha rolado a Norte. Hago poco mas de 10 kilómetros en casi dos horas y decido parar. No vale la pena seguir, mucho esfuerzo y pocos kilómetros. Dejo la discoteca encendida y me meto en el coche vestido como estaba, con protecciones y arnes puesto, me cubro con el saco (la temperatura habia bajado a menos de 10 grados) y me quedo dormido hacia las 3 de la madrugada. Me pongo el reloj para despertarme cada hora y comprobar si hay viento. No hay viento en el resto de la noche. Aprovecho las pausas y las despertadas para comer un sandwich, una manzana o un plátano.

 

A las 6:15 de la madrugada del domingo 8 de Julio salgo del coche, me meto un potente desayuno express, despliego la Frenzy de 11 metros y me pongo a rodar. Bueno, rodar es un decir. Estoy mas tiempo de pie parado sujetando la cometa que rodando. cambio de patin, saco el mas ligero de todos, el Trampa corto de 15 grados y ejes skate. Para aligerar peso me quito la mochila con el camel bag. Hacia las 7, con las primeras claridades del domingo llega el pastor con sus ovejas. Habia hecho apenas 10 kms mas. Sigo hasta las 12:00 tras horas de jugar con un viento norte de flojo a muy flojo. No llego ni a hacer 20 kms mas y decido parar: con el avance del día y el calor del sol el viento se vuelve térmico y cambiante sin aumentar nada de intensidad, generando que la cometa se desventara todo el rato. Un total de 135,7 kilómetros en 21 horas con varias paradas. Balance general: una gran experiencia.El equipo funciona, el cuerpo aguanta. Los 240 kms que hizo Dave Plummet en Nueva Zelanda quedan lejos, pero no tanto…

 

Rodando, volando y aprendiendo cometas depower en Zalduendo

Posted in Mountain & Buggy, Power kites, Primeras experiencias, Volando en familia with tags , , , , , , on 8 abril, 2012 by kitesandwind

Comienzo del mes de Abril. Un dia tonto, medio numblado, pero con vientecillo, asi que decidimos poner rumbo a la campa burgalesa de Zalduendo. Me acompañó mi hija Alba, ¡todo un lujo! En las dos horas de camino nos pusimos al dia de mil cosas… y al llegar a la campa los dos nos moriamos de ganas de sacar las cometas y los mountains y ponernos a rodar. ¡No podiamos esperar! Como ella hacia tiempo que no rodaba, me puse con toda la calma a repasar los conceptos basicos, las cuestiones de seguridad, y los rumbos que se podian trazar con el viento de la mañana… pero no hizo falta mucha explicación: en pocos minutos corria por la campa con su Ozone IMPTrainer de 2.5 metros y yo casi no podia alcanzarla corriendo. Asi las cosas, me puse las protecciones y ¡ a rodar yo tambien!.

Se hizo la hora de comer y Alba no paraba. Seguía y seguía. Cuando le decia si queria parar a descansar, me decia que quizá, pero seguía… cuando lo comentaba con la gente de Viento Norte me decían “pues que esperabas? ha salido al padre, cuando vienes por aqui te lias y no paras casi ni a comer…” será verdad, pensé…

Pero al final si que paramos. Bueno, en realidad nos paró el viento. Habia estado soplando de norte, unos 15 nudos, aflojó y por la tarde se puso de este, mas flojo. Habian venido bastantes pilotos y cometeros. Tres o cuatro de buggies, sobre todo el inigualable Juan (Bokeron), y como seis o siete mountains, incluyendo a Kuba, el saltamontes polaco, Ricardo y Pablo. Al final vino Alberto y se puso con Alba a mostrarle con calma y buen hacer como iba esto del depower. Sacaron la Access de 4 m y aunque estaba muy, muy flojo, pudo probarla bien… Tambien anduvieron por alli Rocío y Beatríz, pero ellas en modailidad de a pie. Al final de la tarde el viento subió un poco. Alba estaba agotada, se sentó junto a una de las porterias y se agarró a la camara de video. Hizo una larga colección de tomas que junto a las mias de la mañana y las que tomaba de vez en cuando con la GoPro en el casco nos dieron mucho material con el que hacer un video denso y divertido.

Disfruté casi mas viendo disfrutar a Alba y comprobar lo rápido que progresaba que rodando yo mismo. Y eso que para mi, rodar con un mountain arrastrado por una cometa es lo mas proximo que he estado del paraiso en la Tierra!

66 km de kitemountainboarding en Zalduendo

Posted in Mountain & Buggy, Power kites, Tracción with tags , , , , , , on 10 marzo, 2012 by kitesandwind

Un dia de invierno nos juntamos unos cuantos en la estupenda campa de Zalduendo para compartir un viento de norte que empezó fuerte y racheado y se calmó un poco hacia la tarde. Además de la estupenda compañia, compartimos una no menos estupenda comida organizada por Juan, un excelente anfitrión que nos trató tan bien que no tendremos mas remedio que volver!!!

En algo menos de 6 horas hice 66 kilómetros sobre el mountain empezando con la Access de 6 m y pasando luego a la Frenzy de 9 m a la caida de la tarde. Un dia agotador pero irrepetible!

Amanecer en blanco

Posted in Momentos, Viento cero with tags , , , , , on 26 diciembre, 2011 by kitesandwind

Un amanecer nublado de verano, sin viento… un paisaje abierto, solitario y tranquilo. Una invitación a montar la gran cometa Long Way Home con sus dos metros y medio de envergadura y su delicioso planeo. Unas horas de relajación que contrastan con la febril actividad de cometas de tracción, buggies y mountainboards que se ve con frecuencia en esta campa burgalesa de Zalduendo.