A mediados de Mayo, con un tiempo primaveral muy cambiante, nos juntamos en la playa de la Espasa (Caravia, Asturias) un centenar de amantes del viento de toda España. Armados con nuestras cometas y nuestro mejor humor compartimos dos dias fantásticos en los que el viento sopló, nos cayo alguna tormenta y bastante “orbayu” y hasta salió el sol frente a una playa extensa y bajo las montañas de la Sierra del Sueve. La bruma, las mareas, la sidra y el jamón nos animaron a volar y charlar sin descanso…
Por primera vez tras mas de ocho meses pude volver a hacer vuelo múltiple de cometas. La rotura del brazo en septiembre pasado me habia dejado sin fuerza y con movilidad restringida la muñeca derecha y no habia agarrado el mando para pilotar con una sóla mano la cometa desde entonces. Aunque con líneas cortas y poco espacio en la playa por la marea alta, la tarde del sábado me supo a gloria. La posibilidad de compartir afición, viento y amigos con mi hijo Diego hizo aún más especial este fin de semana. Una experiencia entrañable e irrepetible hecha posible gracias a los magníficos anfitriones del club Sierpe.
En la preparación de mi intento de 24 horas propulsado por el viento quise tener un contexto comparativo para saber qué distancia tendría sentido recorrer. Por ejemplo, las semillas dispersadas a larga distancia por el viento recorren en promedio unos 450 km al dia… Esto me abre la pregunta de si propulsado por el viento uno puede ser capaz de recorrer mas distancia que el viento gracias al viento aparente que aprovechan las velas y las cometas, pero eso sería una pregunta para otra ocasión …
He encontrado hasta la fecha algunos datos interesantes. La base de datos mas completa que encontré es la del piloto de buggies Popeye, http://popeyethewelder.com/, que tiene hecha una tabla muy completa y registradas las impresiones personales de muchos pilotos; tambien es útil la base de datos de Guinness, aunque lo que se muestra en internet es incompleto. He aqui un primer resumen:
Carlos J. Cavia (Proki) hizo 535 km en buggy con cometas depower en la campa de interior de Zalduendo en Julio 2011
El record en kitebuggy en playa: Peter Foulkes ( Gannet) hizo 623 km en 24 h.
El record se batió poco despues en playa por Gerd Tschampel quien hizo 650 km ** estos son datos en solitario, en equipo en Buggy se han hecho 1050 km en 24 horas en SPO Holanda por el equipo Libre***
En el libro Guinness de los records está registrado para kitesurf (en mar abierto) 370 kilómetros en hombre y 213 km en mujer. “The longest kite surfing journey is 199.63 nautical miles (369.71 km; 229.73 statute miles) and was achieved by Phillip McCoy Midler (USA) who travelled from South Padre Island, Texas to Matagorda, Texas, USA, from 10 to 11 May 2010″. “The longest continuous kitesurfing journey by a woman was one of 115.4 nautical miles (213.72 km or 132.80 miles) by Andreya Wharry (UK) between Watergate Bay, Cornwall, UK and Dungarven, Ireland, on 7 September 2005.”
En Kite-sky, la distancia maxima registrada en Guinness es de 595 km. ” On 5 June 2010, 25-year-old Eric McNair-Landry (Canada) and 46-year-old Sebastian Copeland (USA/France) kite-skied 595 km (369.72 miles) in 24 hours, covering the distance in Greenland.” De formal extra oficial, unos esquiadores rusos dicen haber superado esta marca y haber hecho 634 kilometros en Siberia, el 27 de Marzo de 2011 (mas info en http://omskiteboarding.ru/news/2011-03-25-190 )
En mountain board un piloto de Nueva Zelanda (Plummet) hizo 240 kilometros en 24 horas en zona de playa, estuvo parado unas 8 horas por la marea
Le acompañó Gannet, quien hizo 213 en kite bike.
Sin tocar tierra…pero propulsado por el viento, en parapente: El record de España está en 280 km recorridos en 2003 por el francés Patrice Quillet desde Piedrahita (Avila), La mayor distancia recorrida en vuelo por uno de estos planeadores es de 502 km!, lograda en diciembre de 2008 por el sudafricano Nevil Hulett en un solo vuelo sobre su país, aterrizando en el vecino Lesotho.
Bueno, ya tenemos unos primeros números. Entre poco mas de 200 kilómetros y 650 kilómetros en un día entero.
El relato en primera persona de las 24 horas en kitebuggy por Carlos (Proki) se puede ver aqui:
Como las preparaciones de Carlos (Proki) y su aventura en Zalduendo fueron comentadas y seguidas en el foro de la Asociación Española de Kitebuggy (AEKB) se puede ver aqui:
En Julio de 2011 ayude a Carlos (Proki) con su preparativos de último momento para comenzar su hazaña de 24 horas en kitebuggy en Zalduendo… habia estado siguiendo durante meses todo lo que iba explicando en su blog. Esa noche, cuando me metía en la cama intenté imaginarme como andaría Carlos de noche sorteando obstáculos, luchando con el viento y sumando kilómetros en medio de la fría campa burgalesa. Aun no lo sabia, pero pronto estaría yo mismo planteandome un desafío similar…
Tres meses después la idea fue cobrando forma en mi cabeza: rodar durante 24 horas con un mountain. Me seducía el atractivo de estar atado a un arnés pilotando una cometa tanto tiempo. Me atraía ponerme en forma, empezar a fortalecer las piernas, ganar elasticidad y resistencia. Me desafíaba rodar de noche, tener preparada una gama de cometas para aprovechar un rango amplio de viento, pensar en las miles de cosas que debía llevar revisada, desde la ropa, la comida, los repuestos, la iluminación…
En Diciembre de 2011 la decisión estaba tomada. Tras conversar largamente con varios amigos y superar la pregunta repetida una y mil veces de “¿por qué lo haces?” decidí que si tanto me atraía la idea, debía intentar ponerla en práctica y ponerme a prepararla cuanto antes. Inicié enseguida tres líneas: hablar con Carlos y aprender de él, buscar todo rastro de intentos anteriores y experiencias similares, y comenzar con la preparación física. Carlos estuvo genial, incluso se brindó a acompañarme con su buggy. Algunos rastros de intentos anteriores se pueden encontrar en internet, pero tuve que recurrir a llamadas de telfono y correos electronicos para encontrar relatos personales y poco mas. La preparación física la empecé subiendo y bajando escaleras rapidamente, sin ir mas lejos el edificio de mi centro de trabajo con sus ocho plantas: no usar nunca ams el ascensor; y sacar todas las semanas un minimo de dos ocasiones de una hora cada una para rodar con el longboard, bombeando a larga distancia (long distance pumping), y cada dos semanas una salida de mountain y cometas. Vigilar las comidas y hacer flexiones con las piernas todo el rato servirían para completar el entrenamiento. Leer técnicas, recrear condiciones de viento, seleccionar equipamiento, y consultar con riders y expertos, irían dándole mas probabilidades de éxito a la aventura.
Sin poder créemelo mucho, ya estaba embarcado en un reto logístico y físico que me tendría obsesionado durante meses. Sin darme cuenta, el desafío ya habia comenzado…
Un dia fantástico de verano, con la brisa del Atlántico dándote en la cara, disfrutamos viendo los parapentes remontar una y otra vez la gigantesca duna de Pyla, en las Landas francesas… y pilotos de radio control con sus planeadores… y nosotros con nuestras cometas… ¡que festival del viento! ¡que delicia!, ¡que locura!… que lástima que se acabe el verano…
Comienzo del mes de Abril. Un dia tonto, medio numblado, pero con vientecillo, asi que decidimos poner rumbo a la campa burgalesa de Zalduendo. Me acompañó mi hija Alba, ¡todo un lujo! En las dos horas de camino nos pusimos al dia de mil cosas… y al llegar a la campa los dos nos moriamos de ganas de sacar las cometas y los mountains y ponernos a rodar. ¡No podiamos esperar! Como ella hacia tiempo que no rodaba, me puse con toda la calma a repasar los conceptos basicos, las cuestiones de seguridad, y los rumbos que se podian trazar con el viento de la mañana… pero no hizo falta mucha explicación: en pocos minutos corria por la campa con su Ozone IMPTrainer de 2.5 metros y yo casi no podia alcanzarla corriendo. Asi las cosas, me puse las protecciones y ¡ a rodar yo tambien!.
Se hizo la hora de comer y Alba no paraba. Seguía y seguía. Cuando le decia si queria parar a descansar, me decia que quizá, pero seguía… cuando lo comentaba con la gente de Viento Norte me decían “pues que esperabas? ha salido al padre, cuando vienes por aqui te lias y no paras casi ni a comer…” será verdad, pensé…
Pero al final si que paramos. Bueno, en realidad nos paró el viento. Habia estado soplando de norte, unos 15 nudos, aflojó y por la tarde se puso de este, mas flojo. Habian venido bastantes pilotos y cometeros. Tres o cuatro de buggies, sobre todo el inigualable Juan (Bokeron), y como seis o siete mountains, incluyendo a Kuba, el saltamontes polaco, Ricardo y Pablo. Al final vino Alberto y se puso con Alba a mostrarle con calma y buen hacer como iba esto del depower. Sacaron la Access de 4 m y aunque estaba muy, muy flojo, pudo probarla bien… Tambien anduvieron por alli Rocío y Beatríz, pero ellas en modailidad de a pie. Al final de la tarde el viento subió un poco. Alba estaba agotada, se sentó junto a una de las porterias y se agarró a la camara de video. Hizo una larga colección de tomas que junto a las mias de la mañana y las que tomaba de vez en cuando con la GoPro en el casco nos dieron mucho material con el que hacer un video denso y divertido.
Disfruté casi mas viendo disfrutar a Alba y comprobar lo rápido que progresaba que rodando yo mismo. Y eso que para mi, rodar con un mountain arrastrado por una cometa es lo mas proximo que he estado del paraiso en la Tierra!
Una tarde despejada de finales de invierno en la playa… jugando con un tren de dos cometas monohilo (Skate de la casa norteamericana Focus) salio la luna y me desafió. Conecté un carrete de 400 metros de línea y aproveché la brisa para ir haciendo subir a una de ellas cada vez mas alto, mas alto, mas alto, hasta que casi no se veia la cometa.
Con el zoom de la cámara, la cometa y la luna tenian tamaños similares. Y estuve un buen rato intentando sobreponer la cometa a la luna y tarareando “Fly me to the moon” mas que feliz…
Un dia de invierno subimos a pasear en la escasa y efimera nieve de la Sierra de Madrid. Y como siempre, llevamos algunas cometas en la mochila. En esta ocasión, aporveché para estrenar la planeadora Skate de la casa norteamericana Focus. En un claro en el pinar, con un viento racheado y muy cambiante de direccion e intensidad, un viento que se alternaba con momentos de calma total, hacer planear esta cometa era sentir ese viento irregular en la yema de los dedos…